Mantenimiento y cuidado para botas de cuero liso:
Ser constante con el cuidado es clave para que tus botas duren mucho más. Lo ideal es tratarlas un día antes de usarlas, para que el producto penetre bien en el cuero. La frecuencia del cuidado depende de cuánto las uses.
Sigue esta guía paso a paso para un mantenimiento óptimo de tus botas de cuero.
- Limpia las botas con un cepillo suave, un paño o una esponja. Evita los cepillos duros, ya que pueden dañar el cuero. Puedes usar agua tibia con un jabón suave (nosotras usamos jabón verde o jabón para cuero tipo saddle soap) o una solución de vinagre blanco. Asegúrate de que las botas queden limpias y secas antes de continuar. Normalmente se secan en unos 10 minutos.
- Nutre el cuero, incluida la suela si es de cuero, con un acondicionador de cuero líquido o en crema. Puedes usar una crema transparente o del mismo color que tus botas. Aplica el acondicionador con un paño suave o una esponja y masajea suavemente para mejores resultados. Deja que el producto se absorba por completo durante un día. Al día siguiente, retira el exceso con un paño. Si quieres un extra de brillo, puedes pulir las botas con un cepillo de brillo o incluso con medias de nylon.
- Usa un spray impermeabilizante para proteger tus botas de la suciedad y la humedad. Prueba primero en una zona pequeña para comprobar que no haya decoloración.
- Limpia el interior de las botas con un spray antibacteriano.
- Si tus botas de cuero tienen cremallera, puedes mantenerla suave y limpia usando un spray para cremalleras.
Puedes usar hormas para botas o papel para evitar que se deformen o se marquen pliegues. Las hormas ayudan a mantener la forma y a absorber el exceso de humedad.
Mantenimiento diario después de usarlas:
Aquí van algunos tips de cuidado diario que ayudan a alargar la vida de tus botas.
- Usa un cepillo suave para retirar el exceso de suciedad después de actividades al aire libre. Evita los cepillos duros, porque pueden dañar el cuero. Pon atención a los bordes cerca de la suela, ya que ahí se acumula mucha tierra y puede afectar el cuero o las costuras. Un cepillo pequeño, como un cepillo de dientes viejo, funciona súper bien para esa zona.
- Pasa un paño limpio y húmedo para retirar suciedad y barro. Asegúrate de que el paño esté húmedo, no empapado.
- Si tus botas se mojan, deja que se sequen a temperatura ambiente. Evita colocarlas cerca de fuentes de calor, porque el cuero puede resecarse. Saca las plantillas y rellena las botas con papel para absorber la humedad.
Con cada par de botas que pidas, recibirás una guía de cuidado para ayudarte a mantenerlas perfectas.



